07
may

Los grandes inversores disparan su interés por deuda privada y capital riesgo

Fondos soberanos, aseguradoras, planes de pensiones… Los grandes inversores institucionales están buscando oportunidades de compra en capital riesgo, deuda privada y fondos de infraestructuras. También los gestores patrimoniales de familias ricas (conocidos en la jerga como family offices) rastrean el mercado de activos alternativos a las acciones y los bonos, para diversificar las carteras de sus clientes.

La tendencia a incorporar este tipo de activos que no cotizan en los mercados no es nueva, pero se ha acelerado tras la debacle financiera que ha provocado la crisis del coronavirus. En marzo cayeron a plomo las Bolsas y también se depreció la deuda soberana. Igual que en 2018. Los inversores ya no encuentran en la renta fija un activo para descorrelacionar su cartera cuando hay crisis bursátiles y buscan nuevas opciones.

“Creo que este año va a ser muy potente en capital riesgo. Vemos mucho interés y hay mucho apetito por los nuevos fondos que se están levantando y por entrar en los que ya estaban constituidos”, explica José Luis del Río, consejero delegado de Arcano Asset Management. “Durante las primeras semanas aún estaban lamiéndose las heridas por las pérdidas en Bolsa, pero ya estamos teniendo múltiples reuniones con grandes gestores institucionales para ver dónde pueden invertir”.

LOS ACTIVOS MÁS DEMANDADOS

  • Deuda privada. Hay fondos especializados en ofrecer financiación a medida a compañías, al margen de los bonos o de los préstamos bancarios. Algunas de estas financiaciones están muy ligadas a operaciones corporativas, como un grupo de gestores que quiere hacerse con el control de una empresa, o una firma que busca apoyo para su expansión.
  • Infraestructuras. En el mundo anglosajón está muy extendida la figura de fondos creados para financiar una infraestructura concreta, como un oleoducto, una autopista o una gran planta de energía eólica. Los inversores privados tienen querencia por este tipo de producto porque suelen ofrecer un cupón alto y recurrente.
  • Venture capital. Este tipo de capital riesgo se centra en invertir en pequeñas compañías, casi siempre tecnológicas, para ayudar a su expansión. En España, la firma Seaya Ventures, se ha convertido en un referente, gracias a sus éxitos en inversiones como la plataforma de vehículos con conductor Cabify o la de reparto a domicilio Glovo.

 

El capital riesgo invierte en compañías que no están cotizadas. Crea fondos con una duración de cinco a siete años, y poca liquidez, para ir comprando firmas para poner en valor, expandirlas o fusionarlas.

“También estamos detectando mucho interés en inversiones de venture capital, especialmente en nuevas compañías tecnológicas, que son las que mejores perspectivas de negocio tienen después de la crisis”, apunta Del Río.

La inversión en estos mercados no cotizados pretende reducir la volatilidad de las carteras, aumentar su rentabilidad a largo plazo y reducir la correlación entre activos. Uno de los factores que más ha incentivado el desarrollo de estos productos es la prolongada etapa de bajos tipos de interés. Los bonos gubernamentales casi no dan rendimientos, y los inversores buscan alternativas.

“En los últimos meses se han creado muy buenas oportunidades en el ámbito del capital riesgo, de las infraestructuras… Pero nuestra recomendación es ser prudentes y percibir los activos alternativos como una parte más de la cartera, con una visión a largo plazo”, apunta Manuel Gutiérrez-Mellado, director de desarrollo de negocio de BlackRock en España, la mayor gestora de activos del mundo.

Coincide con esta visión Paloma Ybarra, directora en Altamar, una firma especializada en invertir en fondos de fondos de capital riesgo: “Históricamente las mejores rentabilidades de los mercados de capital privado se han producido en situaciones de mercado como la actual”.

El impacto que han sufrido los fondos de capital riesgo varía mucho por sectores. En general, las correcciones en el primer trimestre serán inferiores al 10%, frente a las caídas del 20% en la mayoría de mercados bursátiles. “Los fondos que están ahora en fase de constitución van a partir con mucha ventaja, porque van a poder comprar empresas a precios muy atractivos. Es muy probable que esta añada sea muy buena para el capital riesgo”, apunta Rafael Soldevilla, director de producto de A&G Banca Privada.

“Creo que la tendencia hacia más inversión en mercados privados va a seguir siendo muy sólida, porque tiene un trasfondo muy interesante de economía real y los buenos gestores pueden generar rentabilidades muy atractivas”, concluye Pablo Rodríguez, socio de iAdvise.

Fuente: CincoDías