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El capital riesgo lucha por la liquidez para evitar futuras reestructuraciones

La liquidez se ha convertido en las últimas semanas en la palabra más repetida por todas las empresas, participadas o no por fondos de capital privado. En una situación en la que se ha paralizado casi toda la actividad productiva del país, la lucha por conseguir o mantener la liquidez se ha convertido en una prioridad para todas las compañías que ven cómo el coronavirus va a impactar fuertemente en su cuenta de resultados. En este contexto, los fondos de capital privado están enfocando este riesgo de diferentes formas: desde los que están pidiendo líneas de crédito a las entidades financieras o un adelanto de capital a sus inversores a los que están estudiando la posibilidad de hacer recompras masivas de deuda. ¿El objetivo? Sortear una posible reestructuración dentro de unos meses.

Según explica Manuel Martínez-Fidalgo, responsable del área de reestructuraciones de Houlihan Lokey para España y Portugal, “ahora mismo, cualquier compañía necesita liquidez: la que tenía un problema antes de empezar la crisis y la que estaba bien. Las que tenían un problema ahora tienen uno mayor y las que estaban bien ahora están teniendo problemas también. Pocos negocios pueden aguantar la bajada de actividad que estamos viviendo. Lo más interesante es ver qué pasa el año que viene. En la crisis anterior, las reestructuraciones llegaron 12 meses después”. “Además, esta crisis también conlleva muchos más cambios que van a ser más profundos y permanentes. Todas las ayudas que está dando el Gobierno, ¿quién las va a pagar? Al final se traducen en más impuestos y eso en un menor poder adquisitivo y, como consecuencia, menos consumo”, explica el managing director de esta firma, una de las grandes especialistas en reestructuraciones.

En este sentido, muchas compañías han solicitado al ICO los préstamos garantizados por el Gobierno, como ha sido el caso de Goiko –participada por L Capital (el fondo de LVMH) y Capza-. Sin embargo, los expertos consultados explican a elEconomista Capital Privado que no todas las empresas van a tener acceso a estos préstamos por los requisitos que van a imponer las entidades financieras y muchos tendrán que recurrir a otras vías de financiación alternativa. Así, Francisco García-Ginovart, director del área de reestructuraciones de Houlihan Lokey, argumenta que “el Real Decreto establecía unos criterios genéricos de quién podía acceder a los recursos del ICO, pero luego ha habido mucha confusión hasta que se ha aterrizado definitivamente el marco de colaboración entre el ICO y los bancos. Hay empresas que igual son las que necesitan más fondos, pero probablemente no puedan acceder a ellos dado que los bancos van a priorizar a sus mejores clientes o situaciones donde tengan una elevada exposición”.

Para Ángel Martín, socio responsable Global de Financial Restructuring de KPMG, “las entidades financieras están pidiendo a las empresas que hagan un ejercicio muy lógico, que les presenten cómo iba su negocio antes de la situación que vivimos hoy, y que piensen cómo va a ser cuando podamos salir de este confinamiento empresarial, con el fin de entender las necesidades de financiación que les están planteando y la devolución de la misma. La financiación alternativa será más para las empresas que necesiten más capital y más a largo plazo. En deuda, por ejemplo, hay muchos fondos interesados en prestar dinero, pero no hay muchas empresas que estén acudiendo a este tipo de financiación si puedes obtener de los bancos con garantía ICO, que es garantía del Estado y con condiciones de mercado”.

Analizar la situación

En este sentido, más allá de los requisitos que están imponiendo las entidades bancarias para acceder a su financiación, los directivos consultados destacan la importancia de pensar si necesitan este tipo de recursos por un problema puntual o por otras circunstancias a la hora de ver qué opción es la mejor para ellos. Por ejemplo, la firma Gordon Brothers -especializada también en reestructuraciones empresariales- está trabajando en diferentes proyectos para obtener financiación en base a la liquidación de activos. Álvaro Cobo, managing director y responsable de la firma para España y Portugal, explica que “estamos trabajando mucho en cómo asegurar la liquidez en el corto plazo más allá de las fuentes tradicionales… desde reestructuraciones de tiendas a gestionar liquidaciones de stock en el sector textil”. “Es una realidad que muchas compañías van a necesitar financiación, pero deben analizar si es una cosa coyuntural o estructural. Pensar si las que se ven sometidas a un shock de liquidez transitorio deben acudir a fondos de private equity o de deuda. Nosotros creemos que hay mejores alternativas para cubrir una situación de tesorería transitoria. Hay muchas compañías que están buscando una financiación puente para los próximos 12-24 meses”, añade.

En esta línea, los expertos apuntan a que hay dos motivos clave para recurrir a este tipo de inversores. Por un lado, dan un horizonte de estabilidad más largo a las compañías y las ayudan en la profesionalización del negocio. Por otro, suelen ser más rápidos para ofrecer soluciones que una entidad financiera. “Dar entrada a un tercero en el capital de una sociedad puede ayudar en un momento de transformación de ésta -bien sea en crecimiento o en distressed- y generar valor. Es siempre mejor que sobreendeudarla o que mantener el 100% del capital sin poder acometer las acciones que te permitan crecer o transformarte”, añade el socio de KPMG.

Una vez tomada la decisión de recurrir a una fuente alternativa de financiación, la compañía tendrá que decidir qué perfil de inversor se ajusta más a sus necesidades. Coloquialmente se habla de los fondos como un todo, cuando las estrategias varían enormemente de una gestora -o vehículo- a otra. Los expertos explican a esta publicación que, por ahora, los fondos especializados en situaciones especiales son los que más oportunidades están viendo en el país. Para Ignacio Gómez-Sancha, socio director de la oficina de Madrid de Latham & Watkins, “los fondos de deuda distressed y special situations están estudiando oportunidades de inversión menos líquidas, mientras que los de direct lending están siendo más cautos esperando a que la situación se estabilice”.Martínez-Fidalgo, por su parte, añade que “ha habido una primera fase en la que los fondos tenían que lamer sus heridas, todo ha bajado y es una buena oportunidad para invertir, pero las carteras han perdido un valor de entre el 20 y el 30%. Los acreedores están, de momento, apoyando a las compañías en forma de waivers que a veces permiten cosas que en un mercado normal no serían aceptables para los acreedores. Está por ver qué pasará cuando las compañías tengan defaults y los acreedores de éstas sean fondos distressed… donde seguro que se verán ejecuciones de prendas”.

En el caso del private equity, pese a que esta situación puede suponer una oportunidad por la caída de las valoraciones, la mayoría están más pendiente de gestionar sus compañías en cartera y, muchos de ellos, han cerrado sus comités de inversión. Gómez-Sancha explica que “en el mundo del M&A esperamos que se incremente mucho el deal flow a finales de año. Muchos fondos de private equity tienen mucho dry powder -dinero disponible para invertir-, aunque ahora mismo están más centrados en gestionar sus porfolios que en realizar nuevas inversiones”.José María Gil-Robles: “Va a haber mucho más M&A en los próximos meses, pero los vendedores van a tener unas expectativas de precio que no se van a cumplir”

En este sentido, el socio de Latham & Watkins expone que una de las estrategias que se están planteando estos inversores es la recompra masiva de deuda: “Los fondos de private equity con participadas que han emitido bonos cuyos precios están muy castigados están planteándose hacer recompras masivas de deuda. Ello exige desembolsos adicionales y plantea un problema de rentabilidad (TIR) de ese nuevo desembolso. Además, se plantea un riesgo de subordinación si hay concurso en el futuro. Cuando el dueño de una empresa presta dinero, si la empresa concursa, esa deuda está subordinada y es la última que se recupera”.

Respecto a esto, Martínez-Fidalgo argumenta que “debería haber recompras de bonos por parte de los fondos de private equity estos meses, pero la prioridad de todos ahora es la liquidez. Si tienes una cantidad ilimitada de dry powder, igual la tentación es comprar bonos o deuda bancaria en secundario, pero tienes que tener muy claro que no te vas a quedar sin dinero en la compañía”.

Sobre el futuro, José María Gil-Robles, socio responsable del departamento de Corporate de DLA Piper, señala que “va a haber mucho más M&A en los próximos meses, pero los vendedores van a tener unas expectativas de precio que no se van a cumplir”. “Todos los fondos de private equity, que tienen muchísimo dinero que poner a funcionar, han visto esta situación como la gran oportunidad de invertir a precios razonable”, añade. “En general, la toma de posiciones que no impliquen control dentro de una compañía van a ser fáciles de realizar y en el mid-market va a seguir habiendo buenas oportunidades. Sin embargo, vamos a ver cómo tardan más las operaciones que necesitan OPA o requieran mucha financiación”, continúa el socio de DLA Piper.

Sobre esto, Ramón Galcelán, socio director de Financial Advisory de Grant Thornton, añade que “dentro del private equity de mid-market tenemos diferentes sensaciones, pero en general todos se lo están tomando con calma. A la hora de financiar operaciones, los departamentos de riesgos de los bancos están diciéndoles que pueden llevar a un comité la aprobación de estas transacciones, pero que ahora tienen otras prioridades -especialmente la liquidez-. A los fondos no les importa esperar durante un tiempo porque así pueden ver la evolución de la compañía y tener claro el impacto de esta crisis en sus cuentas”.